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[Baekyeol] Lo que ocultan tus ojos

Título: Lo que ocultan tus ojos.
Fandom: EXO.
Pareja: Baekyeol.
Resumen: Baekhyun tiene miedo de que un día Chanyeol pueda ponerle nombre a esas cosas que ocultan sus ojos.
Palabras: 1314.
Notas: Los créditos de la imagen pertenecen a ddeardevil.

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No estaba atravesando el mejor momento de su vida, tampoco el peor, pero no era bueno. Demasiadas cosas habían cambiando en muy pocos meses, muchos sentimientos que asimilar para aprender a convivir con ellos. Era normal que de vez en cuando se desbordase; que cambiase de un estado anímico a otro en cuestión de segundos se había vuelto rutina. En realidad siempre había sido muy inconstante en sus opiniones, pero cuando se trataba de sus emociones, éstas duraban un largo periodo de tiempo.

Si tuviera que definirse con una sola palabra, elegiría desesperación. Le iba bien, como si fuese un corte de pelo que le favorecía o una prenda que parecía haber sido hecha a medida exclusivamente para él; se consideraba a sí mismo una persona desesperada siempre por algo, normalmente por la necesidad de llenar ese vacío que hacía tantos años que le acompañaba y eliminar la sensación de soledad que le oprimía hasta el punto de resultarle dificultoso respirar.

Por ese motivo, siempre estaba haciendo amigos, continuamente. Era una persona abierta, alegre en apariencia, con facilidad para entablar conversación y siempre dispuesto a ello. No lo provocaba, no iba buscándolo, pero tampoco lo rechazaba. No obstante, le costaba hacer amigos.

Nadie lo diría porque parecía siempre rodeado de personas, hablaba con unos y con otros pero no eran amigos, sólo conocidos con los que matar el tiempo. Nunca había sabido muy bien por qué, pero incluso la gente que permanecía más tiempo con él acababa marchándose por un motivo u otro, perdían el contacto incluso si sabían dónde encontrarse. Al principio se había esforzado por mantener aquellas amistades inconstantes, sobre todo durante su adolescencia, pero el continuo desgaste de los años había acabado por dejarle sin energía para ello. Aprendió, a base de decepciones y lágrimas, que no podía retener a las personas a su lado por mucho que quisiera. Debía dejarlas marchar.

Así fue cómo descubrió que sus sentimientos tardaban mucho en caducar. Cuando quería a alguien, lo hacía con todo su corazón, y esos sentimientos duraban incluso años después de no saber nada del individuo en cuestión. Odiaba esa parte de sí mismo porque sólo le producía dolor.

En los últimos meses había conocido a un chico que, en principio, no parecía tener nada de especial. No obstante, era fácil hablar con él, sus gustos coincidían en muchas cosas: compartían aficiones e intereses, por lo que siempre había algo de lo que hablar. Cuando estaba con él reía durante horas debido a que su humor era similar, la conversación fluía de forma natural entre ellos y, poco a poco, esa desesperación constante fue mermando.

Siempre lo hacía cada vez que encontraba alguien que le aportase eso que tanto ansiaba encontrar.

Sin embargo, a estas alturas de su vida, Baekhyun estaba demasiado cansado de ilusionarse con para siempre de mentira y se le notaba.

—¿Estás bien?

Últimamente no paraba de preguntárselo y él ya no sabía qué excusas inventar. ¿Qué iba a decirle si ni siquiera terminaba de comprenderse? O tal vez lo hacía pero simplemente no sabía cómo ponerlo en palabras, aunque un profesor le dijo una vez que si no podía explicar algo, era porque no lo sabía realmente.

—Sí, estoy un poco empanado hoy, perdona.

No quería disculparse por no ser el chico alegre y divertido que solía ser, no le apetecía fingir estar bien cuando no lo estaba en realidad, pero no podía ser egoísta, menos con Chanyeol que no tenía culpa de nada de lo que le sucedía, menos con él que sólo aportaba cosas buena a su patética existencia.

—Llevas empanado bastante tiempo, Baekhyun.

Su mirada seria y preocupa disparó sus alarmas y disipó cualquier neblina de su mente. Una sonrisa entrenada durante años de aparentar falso bienestar apareció en su rostro al tiempo que le daba una palmada en la espalda.

—Eres un exagerado.

—No, no lo soy —respondió tajante, y le adelantó varios pasos en la caminata que llevaban.

El silencio se volvía incómodo entre ellos cuando ambos sabían que Chanyeol era consciente de que le estaba mintiendo. No lo hacía siempre, pero no quería decirle que estaba mal cada vez que se sentía de ese modo porque entonces se cansaría de él y, si tenía que ser sincero, le necesitaba demasiado como para verse solo de nuevo. Lo mejor era protegerle de sí mismo, de su continuo malestar, de su depresión mal curada.

—Eh, estoy bien —dijo volviendo a posicionarse a su lado—. Sólo tengo un día raro, eso es todo.

—Sí, puede ser, pero hay cosas dentro de ti... lo veo a veces, ocultas en tus ojos.

—¿Cosas? ¿Qué cosas, Chanyeol? —sonrió alzando una ceja escéptico.

—Cosas —respondió con simpleza, como si con eso todo estuviese dicho y devolvió su mirada al frente—. Mira, si prefieres no contarme lo que te pasa, de acuerdo. Pero no me mientas, porque eres demasiado evidente.

—¿Te lo parece? —sonrió sin ganas— Eres la única persona que se da cuenta realmente...

—Yo no soy como el resto. Me fijo en ti.

—Pues fíjate menos.

No era eso lo que quería decirle en realidad, no quería ser borde, menos con posiblemente la única persona que se preocupaba por él de corazón, pero le salía solo. Siempre trataba peor a las personas que más quería y luego con gente que conocía menos era mucho más atento y dedicado. Errores de su personalidad que trataba de corregir pero que seguía cometiendo.

—Baekhyun —le tomó del brazo para obligarle a detenerse—. Sólo quiero que sepas que cuando quieras hablar, estaré aquí, ¿de acuerdo?

Se mordió los labios, silenciando esa primera respuesta automática, un «métete en tus asuntos» que no se merecía. En su lugar fue capaz de asentir y bajar la mirada.

—Me apetece un helado, ¿vamos?

Asintió por segunda vez y retomó la marcha tras él, que le esperó para caminar a su lado, iniciando una charla sobre el nuevo disco de un grupo que a ambos les gustaba, como si no hubiesen intercambiado las palabras de los últimos minutos.

Era otra de las cosas que agradecía de él, que respetase su espacio y controlase los prontos que él no era capaz. Tenía miedo de estarse volviendo demasiado dependiente, porque quería estar junto a él todo el tiempo, hablar de sus cosas, contagiarse de sus sonrisas y reír de sus ocurrencias. Quería sentirse envuelto por ese cuerpo alto y fuerte que le hacía sentir tan poquita cosa, era consciente de que podría pasarse horas pegado a él sin que le importase lo más mínimo; en cambio, cuando Chanyeol le daba un abrazo, en lugar de permitírselo, buscaba cortarlo de inmediato porque no se fiaba de sí mismo. No podía hacerlo cuando su imaginación le jugaba malas pasadas con imágenes de sus labios entrando en contacto y todo lo que venía después.

Control. Estabilidad. Necesitaba retomar las riendas de su vida porque todo se le estaba yendo de las manos. El camino fácil sería alejarse un poco de Chanyeol para apaciguar esa necesidad de él que no hacía más que incrementar con cada día que pasaba, pero él era de los que preferían el camino largo y enrevesado, laberintos de incertidumbre y pesar, de frustración y ansiedad, porque sino parecía no ser divertido.

Y pronto se daría cuenta, Chanyeol notaría, si es que no lo hacía ya, que si evitaba el contacto con él era por miedo de que cuando le cogiese, no fuese capaz de volver a soltarle. Eso le llevaría al temido «¿por qué?» y, esta vez, no es que no supiese qué responder, es que no quería hacerlo.

No estaba preparado para un rechazo suyo. Lo único que quería era continuar permaneciendo a su lado, caminando por las calles de Seúl en busca de un helado.

Fin
Tags: exo, fanfic
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